jueves, 7 de junio de 2012

Segunda Parte del Libro "Tecnologías de la Información" según Nicholas Carr



Capitulo 4. La ventaja perdida

En los inicios del Boom del Internet, aparecieron dos estudios académicos que analizaban la conexión entre las tecnologías de la información y la ventaja competitiva.

Ambos habían trabajado una novedosa investigación sobre el impacto de las inversiones en las tecnologías de la información en la productividad empresarial y pensaban que los sistemas de información habían conducido a incrementos en la productividad, al menos a largo plazo.

De acuerdo a estos estudios se comprobó que las inversiones en TIC habían producido “altos porcentajes de rendimiento”, gracias a una productividad muy superior. Las empresas están haciendo sus inversiones necesarias en TIC para mantener la paridad entre ellas, pero no han sido capaces de obtener una ventaja competitiva.

Las TIC al considerarse como una necesidad competitiva, no aportan a los bancos ningún beneficio estratégico. “El acceso fácil de todas las entidades bancarias a las TIC significa que las inversiones en tecnología no proporcionan ninguna ventaja competitiva.

Dadas las características de los equipos y programas que los han impulsado hacia la estandarización y la indiferenciación, estos hallazgos no deberían ser una sorpresa. De hecho, la evolución del papel de las TIC en la empresa ha reflejado la trayectoria de las anteriores tecnologías infraestructurales. Teniendo como ejemplo, el desarrollo de las infraestructuras de las TIC de los ferrocarriles o el sistema telegráfico, que ha sido verdaderamente asombroso.

La inversión intensa y sostenible ha puesto a las TIC al alcance de todas las grandes compañías en el mundo desarrollado. Las TIC proporcionaron a las compañías muchas oportunidades de obtener una ventaja competitiva sostenible. Esas ventajas se basaban a veces en un acceso superior a los nuevos equipos y programas informáticos.

Dado que los computadores no existían en las empresas antes de los años cincuenta, una compañía que necesitaba uno, tenía que construirlo por su propia cuenta. A medida que se facilitaba el acceso a estas máquinas, las barreras tecnológicas comenzaron a desaparecer al poco tiempo.

American Airlines fue un vivo ejemplo  que obtuvo una ventaja competitiva, para centralizar la información, esta aerolínea tenia claro que debía mantener una gran oficina de reservas, de acuerdo a los requerimientos, entonces instaló un sistema mecánico para registrar la asignación de plazas, llamados “Reservisor”. La aerolínea consideró que la mejora del proceso de reservas podría darle enormes ventajas competitivas.

En primer lugar, el sistema automatizado reduciría los costos y en segundo lugar, una reducción de errores le permitiría a la compañía disminuir la existencia mínima de asientos vacíos en cada vuelo, aumentando significativamente los ingresos. Finalmente, un sistema informatizado y centralizado le permitiría a la compañía analizar sus operaciones con mas precisión y tomar mejores decisiones acerca de las turas, los aviones, los servicios y las tarifas.

A mediados de los años cincuenta, los equipos y programas informáticos no habían progresado tanto como exigía un sistema tan complejo. El aumento de la productividad fue asombroso.

A mediados de los años setenta, el sistema rudimentario se había vuelto mucho mas sofisticado. La aparición de los computadores personales (portátiles) y los paquetes de software, junto con el nacimiento de las redes, fue haciendo a los sistemas de comunicación patentados poco atractivos para los usuarios y costosos para sus propietarios.

Los sistemas de información originales pueden sentar las bases para algunas ventajas muy poderosas y durables durante el desarrollo de la infraestructura de la tecnología. El hecho de ser precursor en las tecnologías de la información es un tanto costoso, American Airlines tuvo que hacer una enorme inversión tanto en capital como en tiempo para obtener los resultados que hoy en día tiene.


Capitulo 5. Un “disolvente” universal de la estrategia

Dado que las TIC son muy flexibles en su aplicación y están tan ligadas con los procesos empresariales, especialmente con los informáticos, que han reemplazado ciertos procesos físicos en las economías modernas, pueden aminorar las ventajas no solo en una o algunas áreas sino en muchos aspectos de las operaciones de una compañía.

A medida que las empresas adopten sistemas similares, las mejores prácticas se convertirán en métodos universales y habrá una convergencia en el rendimiento.

Por ejemplo, el software que automatiza la función del servicio al cliente y distribuye las preguntas e información a los operadores telefónicos, suele eliminar las diferencias en los tiempos de respuesta y otros aspectos  del rendimiento, a medida que llega a ser ampliamente adoptado en un sector industrial, allí es donde se aplica el efecto homogeneizador de las TIC. Internet también ha multiplicado este efecto, al brindar a las compañías una plataforma de comunicación y distribución compartida.

Al eliminar muchas de las ventajas operativas tradicionales y hacer los procesos y precios de las compañías más transparentes para los clientes, las TIC amenazan con llegar a ser una suerte de disolvente universal de la estrategia empresarial, acelerando las tendencias naturales que impulsan a las compañías hacia la paridad competitiva.

De acuerdo con su estrategia competitiva, una de las empresas que ha tratado de mantener la eficiencia en todas las operaciones es Wal-Mart. En los años ochenta, cuando el desarrollo de las TIC estaba en sus comienzos, Wal-Mart instalo sistemas logísticos que le permitieron reabastecer sus tiendas con más eficiencia y reducir sustancialmente el inventario. También fue pionera en el establecimiento de comunicaciones electrónicas con los grandes proveedores, lo cual les permitió embalar y despachar la mercancía directamente a las tiendas.

La ventaja de Wal-Mart residía en una combinación de actividades y procesos integrados y difíciles de copiar, las inversiones de los competidores en TIC fueron generalmente inútiles. Wal-Mart continuó creciendo rápidamente, hasta el punto de que ahora su mayor ventaja ha llegado a una escala superior, una de las ventajas competitivas más tradicionales, pero la más poderosa.

Como Wal-Mart, Dell también tenía una ventaja competitiva esencial, lo cuál le permitió convertirse enseguida en un proveedor de bajo costo y obtener una posición envidiable en el mercado.

La estrategia distintiva de Dell se tradujo en un rápido crecimiento, que le proporciono a la compañía las economías de escala necesarias para mantener y afianzar su posición como productor de bajo costo. Las inversiones de Dell en TIC han sido conservadoras y han sido destinadas a mejorar la eficiencia de sus operaciones, especialmente sus conexiones con los proveedores y clientes.

El éxito duradero de Wal-Mart y Dell se basa en la experticia en el usos de las TIC y su habilidad para superar continuamente a sus competidoras en crecimiento y rentabilidad, allí se puede atribuir a la estabilidad de sus estrategias, más no a su agilidad táctica. Estas dos compañías son ejemplares, pero también excepcionales.

Por lo tanto una compañía expandirá su organización para abarcar cualquier actividad que pueda llevar a cabo a un costo más bajo que el precio total del mercado por el desarrollo de esa actividad, más los costos correspondientes de transacción. Por lo general, las compañías suelen crecer a medida que los costos de transacción externos aumentan, y se reducen a medida que esos costos disminuyen.


Capitulo 6. Como administrar el capital de la empresa

Hoy, ninguna compañía desarrolla su estrategia empresarial en torno del servicio eléctrico  o ferroviario, pero una interrupción en el suministro de esos recursos, o un aumento repentino en su costo, puede ser devastador.

Los riesgos asociados con las tecnologías infraestructurales disminuyen a medida que las tecnologías maduran y llegan a ser más estables y mas flexibles. Las interrupciones en la energía eléctrica y los servicios ferroviarios comunes en otra época, han llegado a ser acontecimientos excepcionales en el mundo desarrollado. Pero en las etapas iniciales de su progreso, en especial durante e inmediatamente después de su desarrollo, las tecnologías infraestructurales presentan graves riesgos empresariales.

Cuando esta surgiendo una nueva infraestructura empresarial, las compañías invierten intensamente en la tecnología fundamental, la incorporan en muchos aspectos de sus operaciones, y a menudo hacen modificaciones sustanciales en sus procesos y organizaciones. Adaptarse a la nueva tecnología es para casi todas las compañías una necesidad competitiva. Sin embargo la nueva tecnología puede ser inestable y expuesta a la interrupción, y causar pérdidas en las operaciones de una compañía.

Casi todas las grandes compañías han tenido experiencias desagradables acerca de los proyectos de TIC que excedieron el presupuesto, o que nunca llegaron a producir los beneficios prometidos, o que simplemente se abandonaron. Muchos de los fracasos presentados fueron inevitables, una consecuencia natural del proceso de experimentación que se lleva a cabo cada vez que una empresa adopta una nueva tecnología.

Dados los altos riesgos inherentes a los proyectos de TIC y las ventajas duraderas menos probables, los usuarios y proveedores necesitan concentrarse en ciertos requerimientos comunes pero esenciales como la eficiencia, la previsibilidad, la confiabilidad y la seguridad, ha llegado el momento de adoptar un enfoque más conservador en la gestión de las TIC. En el futuro, las compañías exitosas no serán aquellas que persigan la innovación, sino aquellas que sean expertas en la planificación y competentes en la ejecución.

 La gestión de las TIC presenta muchos riesgos para las compañías, pero en este momento el riesgo mayor es el gasto excesivo. Las tecnologías de la información son un recurso estándar y sus costos pueden bajar con suficiente rapidez para asegurar que todas las nuevas capacidades se compartan, pero el hecho de estar interrelacionadas con tantas funciones empresariales significa que seguirán generando una gran proporción de los gastos empresariales en el futuro previsible.

El primer desafío que afrontan los ejecutivos en una compañía es poner orden en sus departamentos de TIC. La mayoría de las compañías pueden hacer ahorros significativos simplemente reduciendo el gasto. Los portátiles son un buen ejemplo de esto.

Gran parte del gasto, a decir verdad, no es originado por el interés de los compradores sino por las estrategias de los vendedores. Los grandes proveedores de computadores y programas son muy eficaces en la partición de las nuevas características de los programas y capacidades del hardware, de forma que obligan a las compañías a comprar nuevos ordenadores y aplicaciones con mucha más frecuencia de la necesaria.

Algunos proveedores de sistemas empresariales costosos, como el software ERP, incluso les piden a sus clientes que sustituyan los viejos programas por las nuevas versiones, a fin de continuar recibiendo soporte. Con la creciente competencia entre los proveedores, ahora los compradores de TIC están en condiciones de imponer sus términos; por ejemplo, negociar contratos que aseguren la viabilidad a largo plazo de sus inversiones en computadores personales, relacionar los pagos con el uso real, establecer acuerdos firmes sobre el servicio y colocar limites a los costos de actualización o sustitución de equipos.

Las empresas también tienen oportunidades de imponer controles más estrictos sobre el uso de las TIC. Esto se puede aplicar particularmente al almacenamiento de datos, que representa más de la mitad de los desembolsos de capital de muchas compañías.

En un nivel más alto, la gestión eficaz de los costos requiere un mayor rigor en la planificación de los sistemas y más creatividad en la evaluación y adquisición de los equipos, programas y servicios más sencillos y baratos. Debido a las capacidades crecientes de los computadores y el software estándar, a menudo las compañías puede hacer reducciones sustanciales de los costos en un espacio de tiempo relativamente corto, sin interrumpir sus operaciones.

La estandarización de las TIC seguirá dando a las compañías nuevas oportunidades para reducir los costos y los riesgos. Por ejemplo la comparación de los precios llegara a ser más fácil, a medida que la base de la competencia entre los proveedores se desplace hacia los costos.

En general, las empresas deberían buscar situaciones en las cuales puedan reducir o evitar los altos costos asociados con su condición de pioneras, o en las que sus rivales encuentren barreras para copiar rápidamente las innovaciones tecnológicas.

Las grandes compañías con una influencia sustancial en el mercado pueden tener oportunidades de usar las innovaciones infraestructurales para consolidar sus ventajas existentes.

Como conclusión de este capítulo, se deben aplicar estos cuatro lineamientos:

Gastar menos, seguir, no liderar, innovar cuando los riesgos sean bajos y concentrarse en las debilidades más que en las oportunidades.


Capitulo 7. El sueño de los equipos maravillosos

Si bien las TIC son una tecnología mucho menos revolucionaria que la electricidad, a pesar de eso han generado controversia, que culminó en el fervor de los años noventa, cuando las visiones de ilusiones digitales llegaron a ser un lugar común.

La idea de una revolución inminente pronto se extendió al ámbito empresarial, a medida que el concepto de comercio virtual despertaba la imaginación de los ejecutivos e inversores.

Estas declaraciones extravagantes han llegado a ser más escasas desde que estallo el boom del internet. Pero incluso hoy, el deseo de ver a las TIC como una fuerza revolucionaria, cambiaría todo.

Un grupo de consultores informáticos afirman que se esta desarrollando un nuevo tipo de software mágico para la “gestión del proceso empresarial”, que permitirá a los grandes ejecutivos rehacer sus organizaciones con tan solo unos clics de mouse.

Sin dudarlo, la propagación de las TIC es sorprendente. Los computadores se encuentran ya en todas partes y son capaces de hacer casi todo, han simplificado los cálculos de todo tipo y nos han dado un fácil acceso a una cantidad enorme de aplicaciones e información. A través del internet, han cambiado nuestra manera de comunicarnos con el mundo, reunir información y en algunos casos, comprar y llevar a cabo otras transacciones cotidianas. Las compañías han automatizado innumerables tareas que solían hacerse a mano, han acelerado muchas actividades y a menudo han reducido los costos altos.

También el papel de las TIC en el mejoramiento de la productividad sigue siendo un tema de debate. Los investigadores concluyeron que las tecnologías de la información han sido el factor clave para el aumento de la productividad.

Sin embargo, todavía hay bastante incertidumbre acerca de la naturaleza y el poder de la relación entre las tecnologías de la información y la productividad. Las diferencias en el aumento de la productividad de los años noventa han sido bien documentadas por el McKinsey Global Institute. Su estudio sobre el crecimiento de la productividad durante la década mostró que la gran mayoría de los incrementos se concentraron solo en unas pocas industrias, exclusivamente aquellas implicadas en el desarrollo de computadores y productos afines.

Por lo general, hay que esperar muchos años, según los investigadores, para que las TIC eleven sustancialmente la productividad de una compañía, y los incrementos dependen tanto de las innovaciones y los procesos de las organizaciones como de la tecnología original en sí misma.

Por consiguiente, determinar la influencia de las TIC sobre la productividad es decisivo. Pero si el crecimiento de la productividad es mas rápido que el crecimiento económico puede surgir una dinámica económica muy diferente y mucho menos atractiva.

Las TIC no han cambiado todo, están transformando muchas cosas. Algunos de los cambios serán favorables y otros no tanto, pero todos exigen un cuidado y atención constante.

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